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Montjuïc

El suelo del mirador del Alcalde son 420 metros cuadrados de chatarra, y no lo hizo el de la fuente mágica

Hay dos miradores con nombre propio en Montjuïc y son opuestos: uno es un jardín en cuatro terrazas con estanque y cascada, el otro es monte bajo con caminos en zigzag. Y en el primero se pisa, sin enterarse, una obra del patrimonio artístico de la ciudad.

El teleférico del puerto cruzando hacia Montjuïc al atardecer, con la montaña en silueta

Cuando alguien dice «el mirador de Montjuïc» está diciendo dos cosas distintas, y una de ellas es un jardín con historia política.

El mirador del Alcalde: por qué existe

No lo hizo un ayuntamiento con ganas de dar vistas a los vecinos. Lo hizo una condición.

En 1960 Franco cedió el castillo de Montjuïc a la ciudad con la condición de instalar allí, «entre otras cosas», un museo militar. La ficha municipal lo dice tal cual. Y eso arrastró lo demás: adecuar la fortaleza obligó a urbanizar y ajardinar todo el entorno, y de ahí salió esta terraza.

Obras desde 1962, por etapas, hasta 1969, año de la inauguración, con Porcioles de alcalde. De ahí el nombre.

Está organizado en cuatro niveles unidos por escaleras, con un estanque en el centro del que cae una cascada a otro estanque inferior, y arriba del todo una placeta. La entrada del primer nivel enlaza con la explanada alta de los jardines de Joan Brossa; junto a la del tercero hay una estación del teleférico que sube al castillo. Es decir: se puede entrar por arriba, por abajo o por el aire.

Y ahora el suelo, que es lo que nadie mira

El pavimento de ese mirador son 420 metros cuadrados de mosaico diseñado por Joan Josep Tharrats, y la lista de materiales que publica el Ayuntamiento merece leerse entera:

cantos rodados, adoquines, ladrillos, baldosas puestas de canto, culos de botella, piezas de hormigón, piezas de hierro diversas —cadenas, ruedas dentadas, filamentos, tornillos y tuercas, planchas procedentes de maquinaria desguazada— o fragmentos de tapas de registro de los servicios urbanos del subsuelo.

Chatarra de ciudad, incrustada, en el suelo por el que pasan cada día cientos de personas mirando hacia el puerto. La ficha añade que forma parte del patrimonio artístico de Barcelona.

⚠️ Y aquí el error que hay que desmontar, porque se repite en todas partes: ese pavimento no es de Carles Buïgas. Buïgas es el autor de la fuente mágica, y en este mirador hizo la fuente: la ficha dice que el alcalde Porcioles le encargó a él el diseño de la del centro del parque. El suelo es de Tharrats. Son dos autores, dos obras y dos oficios distintos.

⚠️ Otra atribución que circula y que la ficha no sostiene: la de Joaquim Maria Casamor sobre este jardín. Casamor firma otras cosas en esta montaña; aquí el Ayuntamiento no lo nombra.

El mirador del Migdia: el opuesto exacto

Si el del Alcalde es jardín ordenado, este es monte.

El Ayuntamiento lo describe con una frase útil: su vocación paisajística «es tradueix en una imatge més forestal que no pas de jardí». Sol de lleno, luz dura, caminos en zigzag que suben y bajan uniendo balcones-mirador. Hay una zona grande de picnic bajo los pinos y un bar desde el que —dice la propia ficha— se ven puestas de sol excepcionales.

Es el último sector que quedaba por urbanizar en la ladera sur a finales del siglo XX, y se planificó a la vez que el Anillo Olímpico de 1992. Por eso se nota más joven que el resto.

Y está en la punta de una cadena: siguiendo hacia el Poble-sec están el Jardí Botànic, el vivero de Tres Pins, los jardines de Mossèn Cinto Verdaguer, los de Joan Brossa y, encima de estos, los del Mirador de l’Alcalde. Se pueden encadenar todos andando, y eso es media jornada de montaña sin pagar una entrada.

El tercer punto alto, que no es un mirador

En la vertiente sureste está el faro de Montjuïc, y es más interesante de lo que parece desde abajo.

Es un faro de recalada —el que ve un barco que llega de lejos— y está a 108 metros sobre el nivel del mar, con un alcance de 26 millas náuticas y dos destellos cada quince segundos. Existe por una razón geométrica: al ampliarse el puerto hacia el sur, el faro del Llobregat se quedaba corto porque estaba al nivel del mar. Había que subir la luz, y la montaña estaba ahí.

Tres fechas, y las tres cuentan: 1906 el primero, 1922 el edificio actual, 1925 su entrada en funcionamiento. Es obra de Josep Cabestany: ladrillo rojo, dos plantas, torre cuadrada y linterna cilíndrica con cúpula plateada.

Dos cosas que no vamos a decirte

⚠️ Qué se ve en días claros. Circula que desde aquí se ve Montserrat, el Pirineo o incluso Mallorca. Las fichas municipales hablan de la vista sobre la ciudad y sobre el mar, y no dicen nada del horizonte lejano. Si lo ves, bien; no lo publicamos como dato.

⚠️ La altura de Montjuïc. Sorprende, pero no la publica ninguna página institucional que hayamos podido abrir. Los números que circulan —173, 177— no salen de ninguna ficha oficial de la montaña.

Cómo se encadena todo esto en una tarde

Los miradores no son el plan: son las paradas. El plan es la montaña, y la mayoría de la gente le da noventa minutos y luego escribe que estuvo bien. Por qué eso pasa está en merece la pena subir a Montjuïc.

Cómo llegar arriba, y cuál de los tres cacharros colgantes es cuál —uno va incluido en el transporte público y otro no—, en cómo moverse por Barcelona.

Y nuestra visita de Montjuïc camina la secuencia buena un par de tardes por semana, con un actor en lugar de un comentario: feria del 29, castillo, cantera. En ese orden, porque el orden es el argumento.

De dónde sale esto

  1. Jardins del Mirador de l'AlcaldeAjuntament de Barcelona · Parcs i jardinsQue «l'any 1960, el general Franco va cedir a la ciutat el castell de Montjuïc amb la condició d'instal·lar-hi, entre altres coses, un museu militar», lo que comportó y estimuló la urbanización y el ajardinamiento del entorno y del área de Miramar; que «les obres es van iniciar el 1962 i es van executar en diverses etapes fins al 1969, any de la seva inauguració, amb José María de Porcioles a l'alcaldia»; que la fuente del centro del parque la encargó Porcioles «a l'autor de la Font Màgica, Carles Buïgas»; y que el pavimento es «un mosaic de paviment de 420 m2 dissenyat per Joan Josep Tharrats», hecho con «còdols, llambordes, maons, rajoles posades de cantó, culs d'ampolla, peces de formigó, peces de ferro diverses (cadenes, rodes dentades, filaments, caragols i femelles, planxes procedents de maquinària desballestada) o fragments de tapes de registres dels serveis urbans del subsòl», y que ese pavimento «forma part del patrimoni artístic de Barcelona». También que el espacio se estructura en cuatro niveles conectados por tramos de escalera, con estanque y cascada, que la entrada del primer nivel enlaza con la explanada alta de los jardines de Joan Brossa y que junto a la del tercer nivel hay una estación del teleférico que sube al castillo.
  2. Parc del Mirador del MigdiaAjuntament de Barcelona · Parcs i jardinsQue «ocupa un dels últims sectors que restava per urbanitzar a finals del segle XX al vessant sud de la muntanya de Montjuïc» y que «va ser planificat al mateix temps que es va projectar l'Anella Olímpica dels Jocs del 1992»; que su vocación paisajística «es tradueix en una imatge més forestal que no pas de jardí», con caminos en zigzag que unen balcones-mirador; que tiene un gran espacio de picnic bajo los pinos y un bar «des d'on es poden contemplar unes postes de sol excepcionals»; que hay una hilera de palmeras de Canarias bordeando el mirador; y que está en un extremo de la serie de parques y jardines que recorren la montaña entre la Zona Franca, la Marina del Port y el Poble-sec, con el Jardí Botànic al lado y, siguiendo, el vivero de Tres Pins, los jardines de Mossèn Cinto Verdaguer, los de Joan Brossa y, encima de estos, los del Mirador de l'Alcalde.
  3. Senyalització marítima: far de MontjuïcPort de BarcelonaQue el faro de Montjuïc es un faro de recalada situado en la vertiente sureste de la montaña, edificado a 108 metros sobre el nivel del mar, con un alcance de 26 millas náuticas y dos destellos cada 15 segundos, y que se construyó por la ampliación portuaria hacia el sur porque el faro del Llobregat estaba al nivel del mar. Que en 1906 se construyó un primer faro, reemplazado por la obra de nueva planta edificada en 1922 y que entró en funcionamiento en 1925, obra de Josep Cabestany, de ladrillo rojo, dos plantas y torre de planta cuadrada con linterna cilíndrica y cúpula plateada.

Todo lo que aquí arriba lleva una fecha, una cifra o un nombre se ha contrastado con esto antes de publicarlo. Cuando no hemos encontrado fuente, la página lo dice.

Respuestas rápidas

¿Cuál es el mejor mirador de Montjuïc?
Depende de la hora. El mirador del Alcalde mira a la ciudad y al puerto y es un jardín ordenado en cuatro niveles, con estanque, cascada y una estación del teleférico del castillo pegada. El del Migdia mira al sur, tiene carácter forestal y una fila de palmeras de Canarias, y el propio Ayuntamiento lo describe como buen sitio para pasar el día y ver la puesta de sol. Ninguno de los dos es de pago.
¿Quién hizo el pavimento del mirador del Alcalde?
Joan Josep Tharrats. Son 420 metros cuadrados de mosaico hecho con cantos rodados, adoquines, ladrillos, baldosas de canto, culos de botella, piezas de hormigón, cadenas, ruedas dentadas, tornillos, tuercas, planchas de maquinaria desguazada y hasta fragmentos de tapas de registro del subsuelo urbano. La ficha municipal dice que forma parte del patrimonio artístico de Barcelona.
¿La fuente del mirador del Alcalde es de Buïgas?
Sí, y sólo la fuente. La ficha municipal dice que el alcalde Porcioles encargó su diseño «a l'autor de la Font Màgica, Carles Buïgas». El pavimento, en cambio, es de Tharrats. Es el error que más circula sobre este sitio: atribuirle a Buïgas el suelo.
¿Por qué se urbanizó esa parte de la montaña?
Por el castillo. En 1960 Franco cedió el castillo de Montjuïc a la ciudad con la condición de instalar allí, entre otras cosas, un museo militar, y eso arrastró la urbanización y el ajardinamiento de todo el entorno de Miramar. Las obras empezaron en 1962 y se ejecutaron por etapas hasta 1969, año de la inauguración, con Porcioles de alcalde.
¿Se ve Montserrat desde Montjuïc?
No lo vamos a afirmar. Las fichas municipales hablan de la vista sobre la ciudad y sobre el mar, y no dicen nada del horizonte lejano. Lo que se ve en días claros circula mucho y no lo publica ninguna institución.

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