Barcelona
El suelo donde te vas a tumbar no existía: la playa avanzó ochocientos metros y encima se construyó un barrio
Barcelona no tenía playa donde hoy la tiene. La ganó el dique del puerto a lo largo de dos siglos y medio, y en ese terreno nuevo el ejército levantó en 1753 un barrio de casas de dos alturas para que no estorbaran el tiro de los cañones.

Empieza por el suelo, porque el suelo es lo que casi nadie cuenta.
Barcelona no tenía una playa ahí. Tenía una costa inestable, sin abrigo natural, en la que el mar y la tierra llevaban siglos negociando. Lo que la fijó fue el dique del puerto: el propio Ayuntamiento, citando el libro de Joan Alemany sobre el port, calcula que desde el inicio de las obras en 1447 la playa avanzó unos 500 metros hasta 1697, y entre 800 y 900 metros hasta hoy.
Y remata la frase con lo importante: fue en ese terreno ganado al mar donde en el siglo XVIII se creó la Barceloneta.
O sea que el barrio no está junto a la playa. El barrio está encima de la playa, en un suelo que no existía cuando se levantó la catedral.
Dos avisos antes de seguir, porque los dos se saltan siempre. El primero: esas cifras el Ayuntamiento las atribuye a un libro, no a una medición propia, y así lo escribe. El segundo: sobre el origen de la arena que hay hoy no dice nada. Ni que la trajeran, ni que la dragaran, ni que la regeneraran. Circula mucho y no lo vamos a repetir sin fuente.
Un barrio diseñado para que se pudiera disparar por encima
La forma de la Barceloneta no es pintoresca. Es balística.
Después de 1714 los Borbones derribaron una parte de la Ribera para levantar la Ciutadella, y la gente desalojada tenía que ir a alguna parte.
Aquí conviene parar, porque hay un error que se comete siempre. La Barceloneta no la fundó Verboom. El capitán general marqués de Castel-Rodrigo sí le encargó un proyecto en 1718 —Verboom era el ingeniero de la Ciutadella, así que era el hombre lógico—, pero la Gran Enciclopèdia Catalana dice que aquel proyecto «no arribà a realitzar-se»: hubo guerra, la ciudad perdió población y la gente se acomodó en otra parte. El barrio de verdad se decidió cuarenta años después, en 1753, y es obra de otro ingeniero militar, Juan Martín Cermeño, con dirección de obra de Francisco Paredes.
Y ojo con el apellido, que tiene trampa doble: el barrio es de Juan Martín Cermeño; la iglesia de Sant Miquel del Port, del hijo.
Lo que Cermeño colocó justo delante de las baterías de la fortaleza es de donde sale todo lo que hoy se fotografía como encanto:
Manzanas en proporción 1 a 9, largas y finísimas. Parcelas de 8,4 metros. Calles de 7,4. Y casas de planta baja y un piso, expresamente para no estorbar el tiro de los cañones.
Sin patio interior, abiertas a dos calles —que es la única manera de que entre aire en algo tan estrecho—. Y con un reglamento que fijaba materiales, huecos de arco rebajado, volutas, frontón y hasta la pintura exterior de colores vivos. La estampa de postal está normalizada por escrito desde el principio.
Un matiz que la GEC dice y que casi nadie recoge: esa altura era la correcta. Dos plantas contra siete metros y medio de calle daban buen sol a las casas. El problema vino después.
La jurisdicción militar sobre el barrio duró hasta 1859. Un siglo entero con el módulo congelado por decreto. Y dentro de él, dos cuarteles construidos entre 1764 y 1779, con capacidad para 1.200 hombres cada uno, con la misma fachada que las casas de al lado.
Y luego lo dejaron crecer hacia arriba, encima de calles de siete metros
Desde 1838 varias reglamentaciones fueron dejando subir pisos, y en 1872 el Ayuntamiento cedió a las presiones de la Junta de Propietarios y autorizó bajos más cuatro pisos. La GEC lo cuenta con una frase que es un juicio en toda regla: se hizo «sense tenir en compte que, atesa l’amplada dels carrers, una part dels edificis quedaven sense sol».
Sin tener en cuenta que, con lo estrechas que son esas calles, una parte de los edificios se quedaba sin sol. Ahí sigue.
Y al mismo tiempo, por dentro, las casas se partieron. Primero media casa. Después el «quart de casa»: un cuarto de casa, unos 28 metros cuadrados de alquiler, que llegó a ser el tipo de vivienda predominante del barrio.
Esa es la razón por la que hoy la Barceloneta discute de vivienda con una intensidad que a un visitante le parece desproporcionada. Lleva siglo y medio dividiéndose.
Encima, esto no era un barrio dormitorio: era una zona industrial pegada al agua. La Maquinista Terrestre i Marítima se instaló aquí en 1856 y no cerró hasta 1963. Con la inmigración del primer tercio del siglo XX el barrio llegó a 31.000 habitantes en el mismo trazado de 1753.
La densidad, y por qué la cifra que se publica no describe nada
El dato municipal de 2021: 14.643 habitantes en 117,9 hectáreas, lo que da 124 habitantes por hectárea.
Ese número no dice nada, porque las 117,9 hectáreas incluyen muelle. La misma fuente publica la otra: sólo 13,5 hectáreas son residenciales, y la densidad neta sale 1.081 habitantes por hectárea.
Ocho veces y media más. Cuando alguien te diga que la Barceloneta no es tan densa, está usando la cifra que mide el puerto.
Lo que sí queda del litoral viejo, y lo que no
La muralla de mar del siglo XVI se derribó entre 1878 y 1881, y en su sitio se abrió el passeig de Colom. Es decir: el paseo marítimo por el que hoy caminas cómodamente existe porque se tiró un muro que tapaba el mar a la ciudad.
La Escola del Mar, inaugurada en 1922 al final del carrer de l’Almirall Aixada, sobre la propia arena, para niños que no estaban enfermos pero a los que se les notaba la ciudad encima, la destruyeron las bombas en 1938.
Y la playa que usas es de 1992: la reordenación olímpica se apoyó en tres decisiones —sanear el litoral, levantar las vías del tren que corrían por la costa y construir la ronda y el parque del Litoral—. Antes de eso, entre la ciudad y el agua había un ferrocarril.
Cómo se camina esto
De espaldas al mar. Es contraintuitivo y es lo único que funciona.
El paseo marítimo es la parte más nueva y la que menos cuenta. Lo que explica el barrio son las calles interiores: la anchura, la altura, las dos fachadas de cada casa, los timbres multiplicados en portales de una sola familia.
Nuestras visitas no entran en la Barceloneta —trabajan el Barri Gòtic, Gràcia, Montjuïc y Gaudí—, así que aquí no te estamos vendiendo nada. Lo que sí conecta es el otro extremo de la misma historia: la fortaleza que provocó el realojo y la muralla bajomedieval que se desmontó para hacerle sitio, en el parque de la Ciutadella; y qué se conserva de verdad de la ciudad medieval, en qué es de verdad antiguo en el Barrio Gótico.
Si vienes con playa en el plan, encaja media mañana aquí y la tarde arriba: cómo se reparte, en cinco días en Barcelona.
De dónde sale esto
- Història de les platgesAjuntament de BarcelonaQue, citando el libro «El port de Barcelona» de Joan Alemany, «es calcula que des dels inicis de les obres l'any 1447 la platja va avançar cap al mar uns 500 metres fins al 1697 i entre 800 i 900 metres fins a l'actualitat», y que «va ser en aquest terreny guanyat al mar on, el segle XVIII, es creà el barri de la Barceloneta». También que la muralla de mar del siglo XVI fue derribada entre 1878 y 1881, dando paso al passeig de Colom; que la Escola del Mar se inauguró en 1922 al final del carrer de l'Almirall Aixada y fue destruida por las bombas en 1938; y que la reordenación de 1992 se basó en el saneamiento del litoral, el levantamiento de las líneas ferroviarias costeras y la construcción de la ronda y el parque del Litoral. La atribución de las cifras de avance de la playa es a un libro, no a una medición municipal, y así lo escribe la propia página.
- La BarcelonetaGran Enciclopèdia CatalanaQue el capitán general marqués de Castel-Rodrigo pensó en 1718 en un barrio para los que habían perdido la casa y encargó el proyecto al ingeniero militar Próspero de Verboom, autor de la Ciutadella, y que ese proyecto «no arribà a realitzar-se»; que el barrio se decidió y se urbanizó en 1753, obra del ingeniero militar Juan Martín Cermeño, con dirección de obra de Francisco Paredes. El módulo: manzanas en proporción 1 a 9, parcelas de 8,4 m, calles de 7,4 m, casas de planta baja y piso «per tal que no impedissin l'acció de les bateries de la Ciutadella», abiertas a dos calles y sin patio interior, con reglamento de materiales, huecos de arco segmentado, volutas, frontón y pintura exterior de colores vivos; y que esa altura original era proporcionada a la anchura de las calles y permitía buen soleamiento. Que la jurisdicción militar duró hasta 1859. Que desde 1838 varias reglamentaciones permitieron subir pisos y que en 1872 el Ayuntamiento, cediendo a la Junta de Propietaris, autorizó bajos y cuatro pisos «sense tenir en compte que, atesa l'amplada dels carrers, una part dels edificis quedaven sense sol», con la fragmentación en «mitja casa» y «quart de casa» —28 m² de alquiler— que llegó a ser predominante. Que el barrio tiene «unes 70 ha», que las dos cuarteles se construyeron entre 1764 y 1779 con capacidad para 1.200 hombres cada uno, que La Maquinista Terrestre i Marítima se instaló en 1856 y cerró en 1963, y que la inmigración del primer tercio del siglo XX llevó el barrio a los 31.000 habitantes.
- Indicadors demogràfics: densitat de població (habitants/ha)Ajuntament de Barcelona · Open Data BCNLos datos de 2021 para el barrio de la Barceloneta: 14.643 habitantes, 117,9 hectáreas de superficie, 124 habitantes por hectárea de densidad bruta, 13,5 hectáreas de superficie residencial y 1.081 habitantes por hectárea de densidad neta.
Todo lo que aquí arriba lleva una fecha, una cifra o un nombre se ha contrastado con esto antes de publicarlo. Cuando no hemos encontrado fuente, la página lo dice.
Respuestas rápidas
- ¿Por qué las casas de la Barceloneta son tan bajas y tan estrechas?
- Por una razón militar. La Gran Enciclopèdia Catalana describe manzanas de proporción 1 a 9, parcelas de 8,4 metros y calles de 7,4, con casas de planta baja y piso para que «no impedissin l'acció de les bateries de la Ciutadella». No tienen patio interior, se abren a dos calles, y un reglamento fijaba materiales, huecos, volutas, frontón y hasta la pintura exterior de colores vivos. La jurisdicción militar sobre el barrio duró hasta 1859, así que el módulo se quedó congelado un siglo.
- ¿Quién construyó la Barceloneta?
- El ingeniero militar Juan Martín Cermeño, en 1753. No Verboom: a Verboom, que era el ingeniero de la Ciutadella, se le encargó un proyecto en 1718 que, dice la Gran Enciclopèdia Catalana, «no arribà a realitzar-se». Son cuarenta años de diferencia y dos personas distintas, y es el error más repetido sobre este barrio.
- ¿Qué es un «quart de casa»?
- Un cuarto de casa, literalmente. Cuando en 1872 el Ayuntamiento autorizó subir a bajos más cuatro pisos, las viviendas originales se fueron fragmentando en «mitges cases» y «quarts de casa» de unos 28 metros cuadrados de alquiler, y ese cuarto de casa llegó a ser el tipo predominante del barrio. Lo cuenta la Gran Enciclopèdia Catalana, que además apunta que al autorizar la altura no se tuvo en cuenta que, con la anchura de esas calles, parte de los edificios se quedaban sin sol.
- ¿La playa de la Barceloneta es artificial?
- El suelo, sí; la arena, no lo sabemos. El Ayuntamiento explica que la costa avanzó unos 500 metros entre 1447 y 1697, y entre 800 y 900 metros hasta hoy, por efecto del dique del puerto, y que fue en ese terreno ganado al mar donde se creó el barrio en el siglo XVIII. Sobre el origen de la arena que hay hoy no dice nada: ni que se trajera, ni que se dragara. No lo vamos a afirmar nosotros.
- ¿Cuánta gente vive en la Barceloneta?
- El dato municipal de 2021 son 14.643 habitantes en 117,9 hectáreas, lo que da 124 habitantes por hectárea. Esa cifra engaña: sólo 13,5 hectáreas son residenciales, y la densidad neta sale 1.081 habitantes por hectárea. La bruta diluye el barrio con el puerto.
- ¿Merece la pena ir a la Barceloneta?
- Si vas buscando playa urbana, es la que tienes. Si vas buscando el barrio, hay que caminarlo de espaldas al mar: el argumento está en las calles interiores, no en el paseo marítimo. Y conviene recordar que es un barrio con gente viviendo dentro, en pisos que llevan siglo y medio partiéndose.
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